Era unánime. “Los pies de este chico están llenos de dólares”, decía la gente que lo veía jugar en su natal Coripata. No se equivocó. Ese talentoso niño llegó a lo más alto. The Strongest, Bolívar, River Plate… un Mundial. Ramiro Castillo Salinas fue uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol boliviano que, por sus ideales, quería dedicarse a la política. Así se lo recuerda después de 20 años de su muerte.
“Entrar en esto de la política, ése era el sueño más grande que tenía”, recordó Iván Castillo, hermano menor del hombre que un sábado 18 de octubre le puso fin a su vida luego de cuatro meses de depresión por la muerte de uno de sus hijos, víctima de un cuadro de hepatitis fulminante.
“A nivel profesional y futbolístico, es una historia que ya todos conocen. Pero sin duda, lo que nos dejó y más recordamos como familia es a Ramiro como persona. Él se desvivía por ayudar a su familia y por ser muy buen hijo y hermano, especialmente para mí. Él fue la persona que me inculcó los valores para ser una buena persona”, añadió el menor de los hermanos Castillo.
El miércoles se cumplirán 20 años sin el Chocolatín, un jugador de buena técnica, con una timidez que contrastaba con su sinceridad.
“No tenía pelos en la lengua”, contó por su parte Eloy Castillo, el hermano mayor que encaminó al volante ofensivo.
Fuente: Los Tiempos

















