Pasó el susto, la zozobra quedó atrás. Y el horizonte dibuja el Mundial de Rusia a apenas ocho meses de distancia. Jorge Sampaoli aceptó el desafío iniciático en condiciones extremas y el objetivo se cumplió. Pero de cara a Rusia 2018 quiere jugar con sus reglas. Y la Asociación del Fútbol Argentino ya está trabajando para darle el gusto. El entrenador de la selección argentina pidió siete amistosos de acá al inicio del certamen continental con el fin de llegar a la cita con un plantel rodado. El requisito incluye que los adversarios sean de fuste, no "para recaudar", como ocurrió, por citar un caso, en la prueba ante Singapur.
Y, si bien no hay confirmación oficial, el primer mojón ya tendría nombre: Argentina estrenaría la clasificación al Mundial justo en el país organizador y contra el local: en la fecha FIFA de noviembre, el combinado nacional fue invitado el 11/11 a inaugurar el estadio Luzhniki en Moscú. Se trata del hogar que albergará nada menos que la final del Mundial. La búsqueda estaría centrada, entonces, en hallar otro adversario europeo para aprovechar full time la ventana de selecciones: un choque frente a Ucrania es una de las posibilidades en carpeta.


















